El escultor ovacionado

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(Crónica de la ceremonia de ingreso del escultor Manolo González en la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcangel)
Lo dijo el alcalde Juan José Cardona y lleva razón. Pocas veces se oye una ovación «tan sentida, tan auténtica, tan cierta» como la que recibió el escultor Manolo González este sábado en el Gabinete Literario.
El autor del Tritón de La Laja, el escultor de los torsos masculinos y de la tela metálica, ingresó este sábado en la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcangel, en una ceremonia tan solemne como cabe esperar de una entidad casi bicentenaria, pero mucho más vibrante de lo que se tiene por un acto académico al uso.
Impregnada de la personalidad del artista, la ceremonia del sábado en el viejo edificio de la plazoleta de Cairasco rezumó rigor, belleza estética, honestidad y una enorme porción de entusiasmo.
«Me recuerdo jugando con la plastilina…», dijo Manolo González al iniciar su intervención La experiencia estética, una vía hacia el conocimiento, ante los académicos y el público que abarrotó el Salón Dorado .
González habló de su tempranísima vocación – «mis padres lo tuvieron claro mucho antes que yo, que sería escultor»-, del apoyo de su familia, de su concepto de lo estético, de la música, de la literatura, del David de Miguel Ángel, de las vistas del Teide desde su Artenara de adopción, y de la necesidad de la cultura mucho más en estos tiempos inciertos.
«La cultura, el arte, la experiencia estética que es el momento de su encuentro, nos da la oportunidad de ser más individuos, más personas en la comunidad, menos número estadístico, ser más libres. La cultura», dijo González, «el arte, no son un lujo, son necesidad, y más aún en este periodo de crisis, que lo ha convertido todo en un permanente exabrupto de estadísticas demoledoras, que anulan al individuo en pos de un balance». manolo1.jpg
«He comprendido la vida que quiero», dijo ante su familia – una de sus hermanas es la concejala Mimi González-, sus amigos de juventud -como el medallista olímpico Fernando León- , su galerista, Saro León, y otros protagonistas de la sociedad grancanaria como el primer rector de la ULPGC Francisco Rubio Royo, la exalcaldesa Pepa Luzardo o la empresaria Adela Girona.
La academica Ana María Quesada, encargada de pronunciar la laudatio del nuevo académico, alabó su naturalidad, su sentido del humor y «el rigor del que se siente seguro del camino a seguir». Quesada recorrió las etapas de la carrera de González, destacó su fascinación por el mundo clásico y por la figura humana. Lo definió como un humanista clásico que se nutre de lo contemporáneo.
Manolo González es el padre del Tritón– un encargo del exacalde Jerónimo Saavedra que ayer le agradeció Cardona-. pero también del Prometeo que le valió la Medalla de Plata de la 7ª Bienal de Florencia, del Doble Giro que estiliza la rotonda de La Ballena, y de Cousteau, el delfín que nada entre las olas de La Puntilla. Y tiene muchas más obras, alguna de las cuales figura en importantes colecciones internacionales. manolo.jpg
Si Quesada hablaba de rigor intelectual y de excelencia como artista, las dos ovaciones que recibió con el público puesto en pie lo hacen de lo que decía el alcalde: de honestidad y de un escultor que es también y sobre todo persona.

(Esta crónica la publiqué este lunes en el periódico. No oculto mi afecto y admiración hacia el artista y el amigo. A juzgar por los aplausos del sábado y su página de facebook, los fans del escultor somos legión)

4 Comentarios

  1. Manuel González Muñoz
    | Responder

    Querida Ánegeles, el afecto de la amistad que nos une, es recíproco. La gratitud por tu consideración profesional a mi trabajo y persona es tan cierta como el afecto. Siempre gracias, e igual que comenté en mi discurso, que el máximo valor del arte está en el espectador que concede el estatus de arte a una obra, yo no sería nada sin ustedes; el máximo valor de lo que hago reside en ustedes que me siguen, y le dan sentido a ello.
    Siempre gracias

  2. Manolo, lo publico para que lo lean quienes no lo pueden hacer en facebook. Es verdad, siempre lo has dicho; la obra de arte es del que la contempla. También has dicho que cuando la terminas deja de ser tuya. Yo creo que ése es el sentimiento que tenemos con las obras de arte, los edificios o los paisajes con los que convivimos. Pensamos que son nuestros. Y lo son.

  3. Cira
    | Responder

    Querida Angeles, comparto tu admiración por este maravilloso artista y por lo mismo cada vez que paso por el Tritón, siento muchísima pena porque me parece que el entorno no le hace justicia a tan magnífica obra, lo que me parece una falta de respeto a su autor. Ojalá otros, los que mandan, se den cuenta y hagan lo necesario para mejorar ese entorno y ya puestos sería estupendo algún folleto dirigido no solo al turismo relativo a las obras que adornan nuestra ciudad.

  4. Querida Cira, ese proyecto está en marcha. El ayuntamiento quiere elevarlo para que se vea bien desde la carretera. Si pasas por allí verás que ya hay movimiento de tierra. El escultor acepta la opinión de la mayoría, fiel a su creencia de que, una vez terminadas, las obras pasan a ser de quienes las contemplan.

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