Tiempo para varias vidas

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En el último mes y medio he estado en dos fiestas de cumpleaños para adultos. Como ya habrás supuesto no hablo de cine X ni de pornografía, ni tan siquiera de aquellos dos rombos que truncaron las veladas televisivas de nuestra infancia. Lo de adulto viene por la edad de los protagonistas.
Se trataba de celebrar los primeros cincuenta años de un señor en un caso y de una señora, en el otro. Fueron fiestas muy divertidas, emotivas y entrañables, pero no las traigo a colación por eso. Lo normal es que una fiesta de estas características sea emotiva, divertida y entrañable, si no, ni es fiesta de cumpleaños ni es nada.
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Las traigo a colación por la idea que me viene rondando a partir de la polémica que ha generado la intención del gobierno de extender la jubilación hasta los 67 años. Hillé lo segundo con las fiestas, que fueron primero, ya que, al fin y al cabo, a los protagonistas de ambas sólo les queda 17 años para jubilarse -a mí seis años más-.
Volví a hilar, esta vez con una de las sensaciones que guardo en los cajoncitos de mi memoria y me acordé de lo viejos que nos parecían las personas de 50 -incluso de 40- cuando éramos niños. Es verdad que los niños tienen un punto de referencia distinto al nuestro, pero también es cierto que los cincuentones de ahora ya no visten ni se peinan ni piensan como los de los años 70.
Hay infinidad de consideraciones que añadir: la forma de vestir, las costumbres, las mejoras sanitarias etcétera, etcétera. Todo secunda la idea de que los 50 de ahora bien podrían ser los 40 de hace diez años o, incluso, los 30 de hace 20.
Hilaba pensamientos y de repente me dije, cáspita, ¿y no será esto la eterna juventud?
Una juventud que no es para siempre, pero sí para mucho. Nuestra generación -en los países ricos- disfruta del doble, quizás del triple, de tiempo del que disponían las generaciones anteriores o disponen ahora ciudadanos de otros países.
En Suazilandia, el último estado de la tabla que figura aquí, la esperanza de vida es de apenas 33 años. La misma que en el Paleolítico Superior, según la misma entrada de la Wikipedia.
Nosotros tenemos la posibilidad de morir a los 80 por el hecho de haber nacido en España. En la Grecia de Pericles la media era de 28 años. A priori nosotros podremos vivir varias vidas griegas. ¿Construiremos un partenón?

3 Comentarios

  1. Cuinpar
    | Responder

    Ay, Ángeles. Creo que nosotros de construir nada de nada. Tal y como está la cosa, más que griegos seremos turcos: esperaremos que otros hagan el partenón y lo usaremos luego como polvorín…
    Gudmornin!

  2. elia
    | Responder

    Pues chica totalmente de acuerdo , yo he cumplido 50 y cada vez que lo pienso me retuerzo , no me veo yo para nada de esa edad.Recuerdo perfectamente cuando mi padre cumplio 50 años , ya eramos unos chicos y el era todo un señor mayor.
    Yo me encuentro jovencisima y con muchas ganas de hacer muchas cosas.Tanto como un Partenon , pues va a ser que no .
    Lo de «CASPITA » ME RECHIFLA.

  3. Sergio Naranjo
    | Responder

    ¡Vaya, un alma gemela!
    Coincido con Elia: Cáspita, recórcholis, caracoles, reconcio, contra…

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