Amigos para siempre, lalarailalalá

No me pareció especialmente atlética cuando me la presentaron en la cena de clausura de una reunión profesional, pero me dio su teléfono con tanto entusiasmo, que la cité para un partido de pádel en cuanto me fue posible,
Diremos que se llama Avi -este no es su nombre real, pero lo usa en las distancias cortas-, y que es andaluza, aunque cuando yo la conocí llevaba ya una docena de años de intensa residencia en Las Palmas de Gran Canaria, y digo intensa porque, como más tarde se verá, no fue la protagonista de esta historia una visita de cumplido.
(Ni ella, ni su consorte, que aquí la pareja es elemento quintaesencial)
Pocos días después de aquel encuentro fortuito, la llamé para jugar a la hora de comer de un día bastante caluroso. A pesar de que seguramente le cambié los planes, porque la avisé con escasa antelación, le pareció todo estupendo: la hora, el sitio, las otras jugadoras y no es que le gustara el calor, porque no es tonta, precisamente, pero lo encajó con tanto optimismo que hasta me pareció que había refrescado.
(Entonces no sabía que el buen humor y las ganas de agradar eran elementos estructurales de su forma de ser.)
Jugó y jugó tan bien o tan mal como las demás y en un descanso, entre set y set, abrió una gran bolsa de deporte que había traido al hombro y sacó una botella de agua. No era una botella de las pequeñas, como la que lleva la mayoría, no; la suya era de las de dos litros y además estaba fría. En la bolsa también había unos vasitos de plástico, nos invitó a nosotras y a los de la cancha de al lado. Y después acabamos el partido.
pelota.jpgAquel fue el principio de poco más de un año de encuentros semanales para jugar al pádel, que acababan siempre con un cortado y un rato de charla. También coincidimos en una cena de homenaje a un amigo común, en dos fiestas de cumpleaños y en su propia despedida, que ha sido hace unos días.
Nada más, porque no hubo tiempo. Una de esas vueltas famosas que da la vida ha hecho que la pareja se traslade a la Península y, como auguró ella misma en su fiesta, nos volveremos a ver, pero ya no será lo mismo.
Una de las personas que intervinieron en el homenaje de Avi, Meri, compañera del mismo gremio, dijo , entre otras cosas, que «uno es lo que va haciendo», una frase que a mí me llegó como un fogonazo, como esas bombillas que se ponen encima de los personajes de los tebeos cuando tiene una idea genial. Se es lo que se va haciendo, claro, pensé, un goteo que va calando …
También, en la misma reunión, concurridísima, hablaron dos de las amigas que hizo en la Isla y que formaron parte de su círculo privado. Una de ellas expuso que se habían hecho amigas sin darse cuenta, «de a poco». Creo que usó esta expresión que yo adjudico a los argentinos y que tiene mucho que ver con el se es lo que se va haciendo.
Decía que la visita larga -doce años- del matrimonio gaditano no fue de cumplido. No hicieron mis amigos como algunos que se trasladan en cuerpo, pero no en alma. Me refiero a los que no hacen migas con la gente del lugar -se cual sea este lugar- o quieren, como los guiris en Maspalomas, que los super vendan el queso de su tierrra y los bares sirvan pintas en lugar de botellines. Son gente que se muda, pero no se mueve.
No fue el caso de esta pareja, que hizo amigos, se aclimató a lo isleño, se hizo querer y quiso lo suyo. Y así la despedida fue, en verdad, multitudinaria y muy entrañable porque hablamos de personas estupendas.
Ahora que ya se han marchado, me doy cuenta de cuánto me caló ese chirimiri andaluz de buen humor, bondad e inteligencia, y que ahora mismito, mientras escribo estas líneas, me llena de nostalgia.

3 Comentarios

  1. antonieta patateta
    | Responder

    Tienes que escribir una novela y dejarte del chirimiri del blog porque escribes maravillosamente. Tus lectores merecemos una historia larga que sea como tus blogs, de colores.

  2. Patateta, eres un sol.

  3. Esther
    | Responder

    Que no, que no, que eso de dejar el blog no puede ser. Nos dejaría huérfanas a muchas. Apoyo la opción de la novela, pero siempre como alternativa compatible, «además de», no «en vez de» 😉

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