Apellidos para la intimidad

Mi hija pequeña, que es una mujer muy perspicaz, me preguntaba el otro día por la tradición española de colocar el apellido de la madre en segundo lugar. Ella quería saber si siempre era así. Le constesté que sí y le hice ver que en Portugal era al revés. Allí primero se ponen el de la madre y el que va en segundo lugar es el del padre, aunque éste es el que se hereda que, al fin y al cabo, es lo que importa. (Leo con sopresa que en Canarias se hizo así durante siglos)
Íbamos caminando por el campo mientras hablábamos sobre éste y otros asuntos igual de peregrinos. Yo pensé en voz alta que a lo mejor podrían dejar a la gente que eligiera qué apellido querían ponerse primero, pero inmediatamente me di cuenta de que sería un lío y así se lo hice ver a mi hija, que asintió con un gesto de entendimiento.
Pronto ella se fue por otros derroteros. Seguíamos un camino guiados por un libro para senderistas, y su atención se centró en la abundancia de flores que íbamos encontrando a nuestro paso.
brocoli.bmpPero, a mí, aquella reflexión sobre el primer y el segundop apellido se me quedó larvada y esta mañana ha vuelto a la superficie.
Yo sólo uso mi primer apellido para firmar mis artículos y este mismo blog. Hay otros periodistas que utilizan sus dos apellidos y hay un tercer grupo que usa sólo la inicial del primero y a continuación ponen el segundo.
Esto último se hace por diversas razones, bien porque el primero es más común que el segundo, que distingue más al firmante; bien porque no se guarda una buena relación con el padre o bien por no repetir, que también conozco algún caso.
Después de tantos años de firmar sólo con mi nombre de pila -en realidad con parte de él- y el primer apellido, el segundo se ha convertido en algo que queda para la intimidad. Digamos que tengo un nombre público y otro que sólo conocen los íntimos, la familia, por supuesto, y los viejos amigos de toda la vida.
Lo mismo me pasa con otras personas de nombres tan presentes en la esfera pública como Santiago Carrillo, que resulta que se llama Solares de segundo o con José María Aznar, que es López por parte de madre. El Solares y el López me parecen zonas del individuo resguardadas de la exposición pública. A veces uno oye el segundo apellido de un personaje de estos y cae en la cuenta de que él también tenía madre.
Esta costumbres que relega al apellido materno a un plano íntimo podría tener cierta lógica en los tiempos en que las mujeres no salían de la esfera familiar, pero eso ya pasa cada vez menos o casi no pasa. Afortunadamente.
(Foto de la familia brocoli de Morguefile)

4 Comentarios

  1. Ruymán
    | Responder

    Ángeles, ya sé que tu reflexión va mucho más allá y no se centra necesariamente en este punto, pero desde 1999 el Código Civil español (Art. 109) permite que los padres decidan el orden en el que sus hijos llevarán los apellidos de cada uno de ellos. Para evitar complicaciones, eso sí, todos los hermanos deben tenerlos en el mismo orden. Y en este caso, si se pone el de la madre primero, es ese el apellido que se hereda.
    Siento ser tan prosaico cuando tu reflexión va mucho más allá, pero es que al jurista que aparqué por el periodismo de vez en cuando le gusta reivindicarse.
    Un saludo.

  2. Estimado Ruymán, muchas gracias por tu apunte. Es verdad que mi texto iba por otros derroteros, pero este derrotero tuyo es muy interesante. Saludos.

  3. Cuinpar
    | Responder

    No lo había pensado hasta ahora, pero mis (cada vez más escasos) artículos en prensa, correos electrónicos y cosas así van firmados sólo con mi nombre y el primer apellido. No por nada, no sé si es influencia anglosajona, comodidad, o qué. Cuando abrí la cuenta de facebook, sin embargo, sin pensarlo tampoco, puse el nombre y los dos apellidos, creo que por la rutina del formulario, y lo cierto es que ver mi nombre entero escrito me produjo una sensación de desnudez que no había sabido interpretar hasta ahora. En fin.
    Feliz día del libro 🙂

  4. Daniel
    | Responder

    Vanne: Queda mucho, y ademas hay que mnetenar lo ya conseguido hasta ahora. Porque como bien dices creo que a veces pecamos de conformistas y dejamos recortar derechos o nos conformamos con lo que hay, no solamente las mujeres, por desgracia eso ocurre en toda la sociedad. Txampinon; A ver, yo tampoco creo que un dia al ano sea suficiente para nada, sin embargo, como el Dia del Trabajador, el Dia del SIDA o tantos otros, hacen que por lo menos por un dia sea noticia y la gente se moleste en reflexionar, es una pena que tenga que a ver un dia indicado para ello, ya que como tu opino que es algo que hay que hacer dia a dia y cada uno de nosotros para conseguirlo. Por otro lado, lo del lenguaje es cierto, que ha sido promovido por nosotras, o mas bien por generaciones anteriores, aunque como bien dices tampoco tenian demasiadas opciones, o formas de cambiarlo, ni por conocimiento y sobre todo por la anulacion a la que estaban sometidas. Creo firmemente que mi generacion y las posteriores debemos seguir luchando por esta y otras causas, como derechos laborales adquiridos que hemos visto como en nuevas leyes nos los han quitado sin demasiada oposicion por nuestra parte. Cuando yo hablaba de igualdad, me referia a igual ante la ley, en derechos y deberes, en elegir opciones de vida Por supuesto estoy de acuerdo contigo en que no somos iguales, ni fisicamente, que es obvio, pero creo que tampoco en forma de pensar, sentir, etc. Yo tambien te pido perdon por la chapa! Muxu!

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