200 gramos de jamón serrano

En algún otro momento he hablado de mi natural tendencia a la ensoñación. A inventarme historias en los momentos en los que lo único que se puede hacer es esperar en silencio y mirar a una pared vacía o al grupo de desconocidos que te acompañan. Como en un centro de salud, en la cola del DNI o en la de la charcutería, que es donde estuve este sábado.
Cuando llegué al mostrador, cogí un número que resultó ser el 86 y comprobé que la señora que estaba en ese momento eligiendo su pieza de jamón tenía el 71. Había mucho ambiente en aquel mostrador, así que, lejos de angustiarme, decidí disfrutar de la espera, observar a mis colegas y, para entretenerme, imaginar quiénes eran: tres pinceladas a partir de si compraban mortadela o queso majorero. Algo similiar -salvando la mucha distancia- a lo que hace Agatha Christie cuando presenta un nuevo personaje en sus novelas o como en el juego del Cluedo .
IMGP2603.JPG
Empecemos: el joven bajito, moreno, con vaqueros y una bandolera con rayones de bolígrafo bic, que pide pechuga de pavo en garepilla es un padre primerizo. Su hijo o hija está empezando a comer purés, de ahí el jamón de pavo en garepilla y los rayones absolutamente infantiles en el bolso de papá, que él, por cierto, lleva con orgullo.
A mi lado, un señor más que jubilado, muy setentón, con bufanda a pesar del calor, que levanta las gafas para poder leer la lista de lo que tiene que comprar, debe estar aquí por encargo de su esposa o de su hija. Da la impresión de que práctica, ninguna.
Del variopinto grupo que hacía cola para poder llevar a casa su poquito de queso, jamón o mortadela, me llamó especialmente la atención una señora más cerca de los 60 que de los 50, de marcado acento peninsular y gafas de miope.
Llegó con pinta de persona ocupada e ilustrada, como si lo de comprar jamón serrano fuera tan complicado como una operación a corazón abierto. Digo esto, porque, a pesar de que la gente que esperaba para llevarse su trozo de queso de barra -que observé que tiene mucho éxito- era un mogollón, la buena señora no se inmutó y tardó la intemerata en elegir de qué pieza de jamón iba a llevarse la desorbitada cantidad de 200 gramos. ¿O eran 250?.
Así, entretenida con estas boberías, se me fue pasando el rato, porque la charcutería es un lugar muy interesante si la ves con ojos de charcutera. Yo, si no hay gente, me entretengo mucho con el arte que se dan para manejar la máquina de cortar el embutido. Y cuando aciertan el peso que le has pedido casi doy vivas y olés de pura admiración. Soy así de impresionable.
(Foto: Ya sabes dónde va a acabar el pobre. Ricorocks/ Morguefile)

8 Comentarios

  1. jajajaja… no pocas veces me ha pasado a mí lo mismo.. jajjajajjaa… y de mi particular muestreo de mercado destaco 4 productos (por orden científico de petición): «queso barra el castillo», mortadela Citterio, chorizo Revilla y «jamón cocido… el de oferta»…. jajajajja
    también se me van los minutos en el pasillo de las galletas observando cuáles lleva la gente, cómo lee las cosas de las cajas antes de su elección… jajaja.. es realmente divertido, solo superable por el pasillo de los yogures. Es apasionante descubrir algo de la vida de la gente por los yogures que compra: si padece de estreñimiento, si le gusta cuidarse, si es golosa/o, etc…

  2. Sergio: Lo del estreñimiento lo dices por «el tránsito», qiue está tan de moda. También es interesante, como mal menor cuando uno está aburrido, observar las compra de los que te preceden en la cola de la cajera, si ésta es larga como la de los primeros de mes. La gente es tan variada comprando. Podríamos decir que por la compra del carrito se conoce a una persona. Tu y yo tenemos que quedar para elaborar un estudio más sesudo. Ja, ja

  3. Cuinpar
    | Responder

    Ay, no miren, a mí me encanta imaginarme la vida de la gente en la cola de caja. Están los que llevan puro congelado y precocinado, los light, los de la verdura, yogur y cereales, el estudiante del paquete de macarrones, la cebolla y la lata de carne Olida…
    Tanto me fijo y tanto me gusta, que a veces hasta me siento mal. Por prejuiciosa… Suerte que parece que no estoy sola 😉

  4. Cuinpar, yo creo que nos fijamos de puro aburrimiento. La mente no se puede desconectar ni en el super.

  5. Lupe
    | Responder

    En el supermercado. Una chica que compra pan de bombón, 700 kilos de salchichas, ketchup, mostaza, nocilla, sobrasada, cocacola, queso de untar, petitsuisse de chocolate, nata de spray… y sacarina. La cajera lo pasa todo por el lector ése del código de barras que hace píííp-píííp. Todo va bien menos la sacarina. La cajera la vuelve a pasar. Nada. Otra vez. La chica se impacienta. La cajera vuelve a probar. Nada. La chica resopla. La cajera mira la compra, mira a la chica y dice, bajito, «¿mira, y tú a quién vas a engañar?».
    Sentida ovación desde el fondo de la cola.

  6. Lupe. eso mismo me pasó a mí en un restaurante italiano. Éramos muchos y pedimos más de la cuenta. Al final yo pedí un cortado con sacarina y el camarero, que era un confianzudo, me dijo que a buenas horas.. Ja, ja.. Muy bueno lo tuyo.

  7. Totoyo
    | Responder

    Te recojo el guante en lo de «me he fijado que el queso de barra tiene mucha aceptación». El queso de barra o de plato tiene cerca de un 60% de materia grasa (entre 40 y 60). En épocas en las que en las islas salíamos de la hambruna fue necesario como alimento básico para erradicar la desnutrición, pero hoy en día su presencia abusiva en la dieta insular está absolutamente desfasada. A pesar de ello, su importación sigue gozando de subvenciones de la administración pública,lo que resulta incomprensible y nos lleva a pensar mal, claro. Pregúntenle, por ejemplo, al doctor Pedro Betancor, experto en nutrición, sobre esta materia, a ver qué les dice. Yo empezaría por detalles como éste a la hora de explicar, por ejemplo, porque el norte de Gran Canaria es la zona con más problemas cardiovasculares de Europa o por qué la obesidad infantil es moneda de curso legal en todo el Archipiélago. Y ya sé que la entrada iba de cosas mucho más volátiles, pero no he podido dejar pasar la oportunidad. Por supuesto, me ha encantado tu divertimento. Besos.

  8. Totoyo, tienes razón, la observación de la compra que hace cada cliente en un super ayuda a saber cuál es su dieta, y con ella su estado de salud. Lo del queso de barra es una epidemia. Como la bollería industrial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

He leído y acepto la política de privacidad

Información básica acerca de la protección de datos

  • Responsable: Ángeles Arencibia
  • Finalidad: Mantenimiento de la relación contractual establecida entre las partes, la gestión y/o asistencia de su solicitud o consulta
  • Legitimación: Diligencia precontractual
  • Destinatarios: Organismos oficiales cuando exista una obligación legal. No hay transferencias internacionales. Existen cesionarios que pueden acceder a sus datos personales para poder prestarles los servicios contratados
  • Derechos: Acceso, rectificación, cancelación, oposición, y cualquier otro especificado en la política de privacidad
  • Más información: Puedes ampliar información acerca de la protección de datos en el siguiente enlace:política de privacidad