La alegre frivolidad

Esta mañana he estado en la peluquería en una sesión larga para mi media habitual. Y he aprovechado para dejarme llevar por el más frivolón de los entretenimientos con la excusa de que en una peluquería, inmovilizada por el tinte, no se puede hacer otra cosa que charlar con las otras clientas o leer revistas del cuore. Esta mañana fui la única clienta durante un buen rato, así que estoy en disposición de glosar las últimas novedades revistológicas.
Destaca una foto de Ana Obregón en triquini, que es un tipo de traje de baño que está a medio camino entre el biquini y el bañador entero, y que queda muy bien si eres joven y con tipazo. Ejem, ejem … La foto de esta mujer llamó la atención en mi peluquería porque hay cosas que no se enseñan ni por equivocación.
Cuántas fotos habremos visto de esta señora, con biquini, con minifalda, en la orilla del mar, con un novio, con otro novio, con su hijo, con su madre, con otro novio, en una boda, en un concurso, en la calle, con otro novio… Toda ella resulta un fenómeno interesante. Tanto en sí misma, en sus hechuras y en sus argumentos, como por la misteriosa evidencia de que se le considere objeto noticioso. Es una habitual desde los tiempos, si no del cuplé, sí del Don Diablo de Bosé.
Junto a la Obregón, la Duquesa de Alba, of course . La buena señora parece de la familia. Es como una parienta que no frecuentas mucho pero a la que siempre te alegras de saludar. A Cayetana la dejas de ver temporadas no porque ella se recluya y deje de salir en las revistas, sino porque tú no las abres. Como es una mujer de fiar, al cabo de un tiempo vas a la peluquería, coges la última revista y allí está ella, guapa reguapa y cumplidora como la que más. duquesa.jpg
Otro tema de cabecera de las revistas es la casa de la millonaria. No sé por qué pero suele haber más casas de millonarias, -a menudo viudas o divorciadas de propietarios de grandes fortunas-, que de millonarios. Con frecuencia son mujeres ya de cierta edad, esculpidas a golpes de bisturí y topicazos. Esta mañana me he escandalizado con la casa más cara de Estados Unidos, según criterio de los redactores de la revista que apodan «la biblia». Toda ella era una orgia de lujo y enormidad. Al final me he quedado con una frase atribuida a su propietaria que me ha dejado emimismada: «Y pensar que todo esto lo he hecho yo».
(La foto es de Efe y corresponde a la boda de los Príncipes de Asturias hace cinco años. La Duquesa de Alba, de verde, posa con su hijo mayor).

2 Comentarios

  1. Cuinpar
    | Responder

    Soy estanquera. No le digo más.

  2. Que´bueno Cuinpar, tanto para leer a tu disposición, frivolité y de lo otro.

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