Nombres en un bote de conserva

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Irena Sendler, la Shindler polaca, salvó a cientos de niños judíos de los nazis en Polonia: a ellos y a sus nombres. Según publicaron varios periódicos hace unas semanas con ocasión de su muerte, ya nonagenaria, la valerosa mujer enterraba bajo un manzano botes de conserva donde había introducido los nombres originales de los niños y los nuevos: quiénes habían sido y quiénes iban a ser. De manera que cuando la situación fuera propicia, cada uno de ellos pudiera recuperar su identidad de antes de la guerra.


En Argentina, las abuelas de mayo han encontrado al nieto número 90 hijo de padres desaparecidos. La protagonista de esta historia ha descubierto su nombre real -se llama Laura- y con él, la verdad de su origen y el terrible destino de su familia.
En una cafetería que frecuento, la camarera con la que nunca antes había entablado conversación me cuenta hoy que tiene tres hijos, me dice la edad de cada uno y, a continuación, sin que yo le pregunte, me escribe sus nombres en un pedazo de papel. «Todos tiene dos», me precisa.
mermelada.jpgSi dos recién nacidos son intercambiados al nacer, se entrecruzan también sus nombres. La que iba a ser Lucía es ahora Paloma, y la que iba a ser Paloma se convierte en Lucía. Ajenas al entuerto, cada una construye su personalidad al amparo del nombre que le ha tocado. Paloma no es la rubia y Lucía no es la morena, aunque debieron serlo. Veinte años después se descubre el error, pero ya Paloma ha llenado este nombre aunque ella era Lucía, y a ésta le ha pasado lo mismo. Pero ellas, en realidad, son la otra.
Hay nombres que nos parecen feos. Clotide no es un nombre que me guste, pero conozco a una Cloti que me cae muy bien, y ahora ese nombre ya no es un conjunto de fonemas, es esa chica tan bromista. Y me gusta. Con otros me pasa exactamente lo contrario. Hay algún apellido que me produce rechazo sólo por el personaje al que lo tengo asociado.
Les damos mucha importancia a los nombres. Cuando tenemos un niño es una cuestión relevante que debemos solucionar. Antes te caía el del santo del día y había cada uno. Una amiga mía ponía siempre el ejemplo de una bisabuela suya a la que habían puesto Cristeta, y con eso nos reíamos mucho. Hay nombres de moda y hasta un ranking con los éxitos del año.
Una pareja que ha adoptado una niña china me explicaba en una ocasión que habían decidido conservarle su nombre, porque era todo lo que ella tenía. Un nombre no es un libro en blanco que cada uno escribe a su manera, siempre te llega con algunas anotaciones. El nombre y los apellidos te caen cargados de matices y de herencias, por eso Irena Sendler los guardaba en un bote de conserva.
(Alvimann /Morguefile)

5 Comentarios

  1. antonieta patateta
    | Responder

    muy bonito. Me encanta como relacionas asuntos de todo tipo, como encuentras el punto común entre historias tristes y cómicas. Es muy bonito, consigues hacer sentir de todo en un texto tan corto. Deberías escribir una novela.

  2. carmela
    | Responder

    he leido el artículo y desconocía la historía. Muy emotiva. Pero por qué tenemos que esperar a que la gente se muera o se haga una película en Holliwood para enterarnos? Me imagino que como ésta habrán cientos de historias desconocidas ocurridas durante épocas de guerras y asedios. Una pena que no la duvulguen. Gracias por hacernos partícipes de ellas.

  3. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Lo que me faltaba Antonieta.

  4. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Carmela. Sí, debe haber muchas historias por conocer. Pero me has hecho pensar que historias de hechos heroicos las tenemos muy a mano en Canarias. No hay que irse muy lejos ni en el espacio ni en el tiempo. Me refiero a los inmigrantes que llegan en pateras. Son verdaderas hazañas, ¿no te parece?

  5. carmela
    | Responder

    Pienso que, mas que hazañas son verdaderas tragedias que impunemente se repiten sin localizar a los verdaderos culpables, por un lado los gobiernos africanos que no remedian y por otro los europeos que miran para otro lado. Sí, hay muchas historias, trágicas historias, detrás de cada par de ojos que vemos llegar a nuestras islas. Cuantas muertes, cuantas penas y sólo sabemos las que nos llegan y no las que se quedan anónimamente en alta mar. Este es un tema que me toca muy hondo…

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