A mí no me gusta el fútbol

Publicado en: actualidad 7

Aprendí lo que era un fuera de juego en el mundial del 86, el de México, porque estaba en el ecuador de mi carrera universitaria y en aquellos años cualquier excusa era válida para una fiesta; hasta el fútbol que a mí siempre me ha tenido sin cuidado.


Uno de los soniquetes que menos me inspiran es la radio de los domingos por la tarde, cuando todas las emisoras radian jugadas, goles y resultados a velocidad endiablada. Me suenan todas iguales, porque no entiendo de faltas, penaltis ni de descuentos y mucho menos de tarjetas y centrocampistas. Seguramente contribuye a esta aversión mía, la desazón de las tardes de domingo en las que la inminencia del lunes quita hasta el aire. Asocio una cosa con otra y así le va al deporte.
Conozco de nombre a algunos futbolistas, pero sólo porque son personajes mediáticos, como se dice ahora. Te hablo de un Guti, de un Raúl o de un Beckam. Y de esta Eurocopa te diré que no sabía ni que se iba a jugar hasta muy poco antes de que fuera inevitable. No te digo más que el día del partido contra Rusia aproveché que todo el mundo estaba ocupado delante de la tele para ir al super.
Pero esta ristra de victorias me han tocado el corazón. Ha sido imposible sustraerse a este torrente de alegría colectiva. Durante estos días de ilusiones, la horas previas de cada partido me han recordado a la víspera de Navidad, con todo el mundo feliz por la misma razón, ocupados con los preparativos y organizando las reuniones. Después hasta tuvimos una noche de fin de año, en domingo, con calor y con camiseta roja en lugar del smoking o del palabra de honor.

7 Comentarios

  1. Cuinpar
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    Eheheh! Lo de camiseta roja en vez de palabra de honor lo dirás por ti, que yo tengo un glamur muy glamuroso, y antes muerta que de chandal, oiga 😉

  2. Migue Mora
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    Lo de menos en estos casos es que te guste o no el fútbol, ya sea como deporte, como espectáculo o como telenovela para machotes. Lo importante aquí es que un reducido grupo de españoles han conseguido poner a España en las primeras líneas de todos los medios de comunicación europeos para algo más que hablar de deseleraciones, crisis y burbujas inmobiliarias.
    A mi tampoco me gusta el fútbol, o por lo menos seguirlo a todas horas, y sin embargo sufrí, me emocioné y lo celebré con la roja. La pena es que esto que ha conseguido un equipo de fútbol, unir a un pais entero al margen de colores e ideologías, ni lo intenten otras plataformas como signo de rebeldía, de lucha por el cambio, ante el triste panorama de la realidad económica actual.

  3. Esther
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    Pasmado se quedó mi costilla cuando cambié de canal el domingo y puse el partido, ante los gritos energúmenos de mis vecinos. Es que no hay manera, quieras o no quieras, se te pega y, aunque el fútbol te de igual, da cierto gustirrinín que ganara la roja, ¿para qué engañarnos?
    La pena es que no demostremos la misma solidez y contundencia ante otros temas de mayor enjundia, que son los que realmente importan, con mis perdones para los futboleros.

  4. gabrielito
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    Tengo casi 44 tacos y nunca había vivido una alegría colectiva tan grande en este país. El sentimiento de unión y orgullo patrio (no piensen mal, que Franco se murió hace mucho )se ha sentido y se siente en todo quisque. Creo que incluso Carod-Rovira se ha sentido español aunque jamás lo reconocerá. No debe de ser tan malo esto del fútbol….

  5. Ángeles Arencibia
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    La verdad es que yo tampoco recuerdo otro una alegría colectiva como ésta. Pienso en las olimpiadas de Barcelona o en la llegada de la democracia, pero la primera no fue tan colectiva y en la segunda había un colectivo de nostálgicos del régimen que no lo vivieron así. Ni cuando el baloncesto nos dio un campeonato del mundo, que fue hace muy poco. Ni con Nadal, Fernando Alonso o los ciclistas. Sí, yo tampoco recuerdo nada igual y tengo 43 años.

  6. alearen
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    Hola Angeles,
    No sabes como te entiendo, siempre he sentido el más absoluto desinterés por el fútbol, con el agravante en mi caso de ser varón,me pasé todos los recreos de mi edad escolar más temprana con otro par de «bichos raros» disfrutando del incomprendido vicio de la conversación. Sólo un alto grado de integración social me libró de la temible acusación de mariquita, estigma previo a la paliza en aquella época (por cierto nunca entendí porque si no te gustaba estar entre un montón de tíos sudorosos y en pantalón corto, con permiso para el contacto físico, te llamaban maricón) ..Pero ya ves, al final me he visto gritando «GOOOOL» delante de varias cervezas vacías y rodeado del resto de la manada, afianzando la identidad grupal, vamos..a veces pienso si no será que a la vejez me está naciendo el miedo a aquella paliza que no me dieron..O si es que para estar al nivel intelectual sólo me hacía falta quemar unas cuantas neuronas en alcohol..

  7. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Alenaren, qué bonito sobrenombre. Puede que hayas quemado algunas neuronas, pero como tienes tantísimas no creo que sea ésa la razón. Seguramente te pasó como a mí, que te contagiaste de la alegría general, aunque fuera efímera y un poco bobalicona.

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