Amigas espadachinas

Siempre me han gustado los deportes. Practicarlos más que verlos. He hecho casi de todo aunque ninguno con intensidad. Natación, wind-surf, futbol, voley, tenis, bicicleta, ping pong, esquí en la nieve, en el mar, patinaje sobre ruedas y sobre hielo, … Pocos deportes debe haber que yo no haya probado, aunque sólo sea una vez No quiero decir que sea una especie de atleta. Ni mucho menos. Lo que ocurre es que me gusta, me interesa, soy medianamente ágil y siempre que he tenido la más mínima posibilidad me he lanzado sin miedo al ridículo.
Hay alguna disciplina que sólo he probado una, dos o tres veces -como la hípica-, y otras que ni siquiera he podido ver en vivo y en directo. Algunos están en mi lista de asuntos pendientes. El golf, por ejemplo, me intriga la forma en que engancha a quienes lo juegan. Ahora estoy muy entregada al pilates y al padel, las dos ‘p’ de moda en la categoría veteranos.
El deporte es un buen invento. Entretiene, sube la moral y encima sienta muy bien, si no te pasas, claro.
Toda esta divagación me vino a la cabeza esta tarde a cuento de la esgrima, un deporte que nunca he practicado. Bueno, a no ser que pueda considerarse como experiencia en este campo alguna pelea de la infancia con espadas de plástico, de esas que usan los romanos que desfilan en la cabalgata de reyes. Sword_Fight_1.JPG
La esgrima tiene relación con una broma que comparto con una vieja amiga, a la que he recuperado después de algunos años de distancia por los azares de la vida. Es curioso cómo esa broma ha sobrevivido durante ¿veinte años tal vez? en la memoria de ambas y que haya vuelto a hacernos reir ahora igual que lo hizo entonces. No sé si se podría incluir este hecho entre los efectos beneficiosos del deporte.

(Foto: Grafixcar/ Morguefile)

2 Comentarios

  1. Antonieta Patateta
    | Responder

    ¿Y cual es la broma?

  2. Antonieta: la broma es tan absurda que no tiene ni argumento. Más que una broma es una sensación de un día que nos reimos mucho con una de nosotras haciendo de espadachina. Tan tonta, tan tonta… Risa tonta la llaman. Besos

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