La caca de mi perro

Hace siete días que Kobe se instaló en esta casa y desde entonces nada ha vuelto a ser lo mismo. Las puertas, antes abiertas de par en par, ahora se cierran de acuerdo con una estrategia meditada, como se hace con las compuertas del Canal de Panamá para que pase un barco.
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Las fregonas -tenemos dos- están a mano y hay un olorcillo que pugna por abrirse paso entre los aromas habituales del hogar.
Estamos en contínua alerta y cuando se acerca el final de la jornada mis hijas y yo nos mandamos mensajes por el móvil para asegurarnos de que la primera que llegue a casa informe inmediatamente de su estado a las demás.
Kobe es un cachorro de mes y pico que fue adoptado el lunes en la perrera de Bañaderos. Es un huerfanito, un hijo de la calle, el vagabundo de la Dama y el idem, un perrito tan pobre que no tiene ni orígenes. Nadie sabe cómo será de mayor.
Encima al pobre Kobe lo ha adoptado una «antican», así me defino o me definía. He escrito mucho en este blog contra las cacas y los pises de los perros. Me he opuesto a que se les autorice a andar por el paseo de Las Canteras. Y hasta he dicho, creo, que no deben vivir en las ciudades. Nunca me han gustado los perros.
Pero Kobe ha cambiado mi perspectiva. Es tan bonito y tiene el pelo tan negro y tan brillante que si lo llega a conocer Juan Ramón, Platero se habría quedado sin poema. A veces me mira y creo que me entiende. Me está pasando justo lo que me vaticinó mi amiga E. no hace ni tres días: «Lo querrás y entonces nos reiremos de tí».
Kobe no sólo es una bolita de pelo que inspira ternura, es la promesa de un futuro mejor. La constatación de que no hay que dar nada por perdido, porque, salvo la muerte, todo lo demás tiene remedio. Y que nunca hay que decir de este agua no beberé porque yo que tanto he escrito contra las cacas de los perros, ahora me las encuentro en el salón y casi casi me hacen gracia.

15 Comentarios

  1. Cuqui
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    Como «ex anti can» decirte que en casa tenemos a Bimba hace ya dos años. En los momentos mas caseros, el «sácala tú, te toca» se sigue oyendo pero se ganó con creces su sitio entre nosotras.

  2. Jajá, sigo tus pasos Cuqui.

  3. Esther
    | Responder

    Los conversos son los peores, Ángeles. No te puedes ni imaginar la gracia que me hace que tengas a Kobe. Bueno, igual sí te lo puedes imaginar, pero en cualquier caso, me alegro mucho por Kobe, por tus niñas y por ti 🙂

  4. Soy una buena conversa Esther. Acuérdate de mi transformación en internauta. Y sí, me puedo imaginar la gracia que te hace.

  5. Cuinpar
    | Responder

    Yo desde aquí te hago la ola. (Y me río un poco por lo bajito, a qué negarlo. Fan de Kobe para siempre ya. Y de la insistencia de tus chiquillas, que no ha debido ser poca.

  6. Qué burletera, Cuinpar. Sí, llevan años insistiendo. Pa’ qué negarlo

  7. ELIA
    | Responder

    Yo que trate de convenzerte de que no cedieras a tener un perro en casa , me doy cuenta de lo bueno que fue acoger a Kobe.Estais encantadisimas y os conquisto .
    Me alegro y nunca se debe de decir de esta agua no bebere , nunca jamas .

  8. Elia, me propongo beber de todas las aguas.

  9. Cira
    | Responder

    Querida Angeles, mi más risueña bienvenida al mundo de los pantalones llenos de pelos, miradas de «cordero degollao» mientras te comes el bocata, carita de «yo no he sido» ante un charco enorme, pero tambien al de la lealtad sin fisuras y a los ladridos de alegría.
    Te lo dice la orgullosa dueña de dos perrazos de unos 35 kilillos cada uno, y que fueron unas bolitas de pelo monísimas.

  10. Gracias, Cira, me animas, pero también dejas con laterrible duda de si esta bola de pelo tan mona llegará a pesar ¡35 kilos! ¿comen mucho?

  11. Cira
    | Responder

    No te asustes, pero te diré que tienen buen yantar y por lo mismo con la que está cayendo los pobres también han sufrido los recortes y atrás han quedado los sacos de F…, sustituidos por marcas blancas.
    De todas formas, con uno de los mios, como no se sabía muy bien cuales eran sus ancestros (lo abandonaron) y solo suponiamos algun parecido con determinadas razas su envergadura final resultó una sorpresa. El otro, un golden retriever, ya prometía desde chiquito. Que me supongo yo que el de la propaganda de papel higiénico es casi un recien nacido porque aun recuerdo lo de ir a recoger al cachorrito destetado y pesar la bolita 9 kilos.
    De todas formas, reitero, no te asustes y disfrutalo.

  12. Jajá, ¿que no me asuste dices Cira?

  13. Milagros
    | Responder

    Me solidarizo con Ángeles…. He vivido en casa el
    Parto y la lactancia prolongada de 4 cachorritos…..pero son tan lindos…. Ahhhh y quisiera saber su el segundo apellido de Angeles es Uriem?, si es así….. Yo te conozco….

  14. La misma Milagros. ¿Quién eres?

  15. Eva
    | Responder

    Que lindo tu perro !

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