Lo que me pide Emma y lo que se come Cuinpar

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Hace unos días, cuando saltó la primera información sobre los supuestos malos tratos a la niña Aitana escribí la entrada titulada Noticias que estremecen . Ayer, domingo, Emma me dejó este comentario: «ahora a rectificar Ángeles», y anoche Cuinpar, que había opinado sobre el supuesto abuso, escribió: «(Y ahora es cuando una servidora se está comiendo con papas todo lo que dijo y pensó…)»
Se refieren las dos al auto judicial que se conoció el sábado y que se puede leer aquí . En este auto, el juez decreta la libertad provisional de Diego P.V. , porque según la autopsia practicada a la niña, ni sufrió abusos ni fue maltratada ni tiene quemaduras. Murió a causa de un caída fortuita.
Entre la nota de prensa de la Guardia Civil del miércoles, en la que se anuncia la detención de un joven por «como presunto autor de sendos delitos de abusos sexuales y lesiones a una niña de tres años», según la agencia Acnpress, y el auto de puesta en libertad, se produjo la muerte de la niña.
En esos días todos los medios de comunicación canarios, y los más importantes del ámbito nacional (el telediario de TVE o los informativos de la SER, por ejemplo), siguieron la noticia. Es un hecho relevante y el telediario de TVE llegó a hacer conexiones en directo con el hospital donde trataron de salvar a Aitana.
¿Cómo no íbamos a hacerlo? Si la Guardia Civil informa de un delito en una nota de prensa, los medios difunden la noticia. Lo hacemos todos los días. No hay razones para dudar de que la Guardia Civil haga unas acusaciones tan graves, si no está razonablemente segura de ello.
Sin embargo, el desaguisado es de tal calibre que los medios de comunicación no podemos excusarnos en que nosotros no detuvimos a Diego, ni enviamos la nota de prensa, ni tan siquiera activamos el protocolo que tiene Sanidad para presuntos casos de abusos o malos tratos.
Nosotros lo contamos, difundimos la foto del joven y lo relacionamos con unos hechos terribles. No sólo se le ha muerto la hija de su novia, con la que vivía y a la que seguramente quería, también le han detenido, acusado y colgado en la moderna plaza pública que son los medios de comunicación. Además, con internet, su imagen ha dado la vuelta al planeta, no hay nada más atractivo que el morbo. Somos así.
prenafeta1.jpg En lo que respecta a nosotros, los periodistas, creo que debemos aprender la lección y ponernos en guardia. Porque no es la primera vez que ocurre, aunque no recuerdo un error tan grave y evidente.
En los últimos tiempos, el derecho a la presunción de inocencia parece haberse diluido en aras de una justicia que más parece del lejano oeste que de la España del siglo XXI. Un episodio del caso Pretoria es un buen ejemplo de a lo que me refiero. La forma en que los detenidos fueron expuestos a los fotógrafos -esposados y llevando una bolsa de basura con sus pertenencias entre las manos-, provocó críticas como ésta , porque era vejatorio, no era necesario y, además, creo que es hasta ilegal. Fue también un hecho inusual, lo normal es que la furgoneta entre al garaje para desembarcar a los detenidos a salvo de las cámaras.
Lo ocurrido con el caso Pretoria es sólo un ejemplo de la ligereza con la que en ocasiones se tratan estos asuntos. Parece que una presunción es suficiente para que te coloquen delante de los focos. Lo hemos visto más veces en Gran Canaria y otros lugares del país. En la mayoría de los casos serán acusaciones fundadas, pero no siempre se acierta a la primera y entonces el daño es irreparable. Como ha ocurrido con Diego, al que hay que pedir perdón.
Hay que ponerse en su lugar y pensar que cualquiera puede ser víctima de un error así. Si me detuvieran con razón o no, agradecería que me protegieran de la voracidad de las cámaras. Con él no tuvimos compasión ninguno de nosotros.
Pero, si la policía, la guardia civil o los jueces pasean al detenido ante las cámaras, a sabiendas de que están ahí, ¿qué debemos hacer: mirar para otro lado o contarlo?
(En la foto, detalle de uno de los detenidos del ‘caso Pretoria’, cuando fueron conducidos a la Audiencia Nacional esposados y con una bolsa de basura entre las manos.)

2 Comentarios

  1. Cuinpar
    | Responder

    En primera instancia, a tu pregunta, me dije a mí misma: «Contarlo, claro. Contarlo siempre». Pero, claro, ¿cómo sabemos si contándolo los medios de comunicación, más que informar, están haciéndole un favor a una de las partes, que, para colmo, suele ser la que tiene más poder?
    Es un lío, vamos.
    (El mismo lío que me hice yo intentando explicarme. Estoy espesa, disculpen)

  2. emma
    | Responder

    rectifiquemos todos. muchas gracias

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