Malo, malo, pero malísimo

Publicado en: actualidad 39

He recibido el siguiente comentario a una de las entradas de este blog:

«Angeles Arencibia, lamento decirte que tu blog es cada dia peor…malo, malo, pero malísimo. No así el de tu marido Antonio. A ver si aprendes». Firmado por «Puri».
     

Tengo la potestad como administradora de mi blog de publicar o no los comentarios que me llegan. En principio, mi intención es publicarlos todos, salvo los que contengan insultos, difamaciones y otras expresiones en esta línea.

El comentario de «Puri», en particular, es claramente ofensivo hacía mí, la autora, y no contiene argumentos que expliquen la razón o razones que la han llevado a semejante conclusión. Pese a ello, decidí publicarlo porque pensé que, hasta cierto punto, forma parte del juego en el que me he embarcado de manera voluntaria.

Mask1_xenia.jpgLa anécdota me sirve, sin embargo, para plantear un asunto que me ronda desde que con la web 2.0 la participación de los lectores en los distintos portales se ha convertido en un fenómeno casi multitudinario.

Se pueden visitar cientos de blogs, ediciones digitales de periódicos y otras propuestas donde la respuesta de los lectores constituyen una pieza más de enriquecimiento de la comunicacíón. Yo te cuento cosas a tí y tu me respondes; comentas, planteas otra …. Esta respuesta, a su vez, puede suscitar otras y así nos enriquecemos todos los que participamos en el proceso.

Me viene a la memoria una información que publicó canarias7.es sobre la aparición de una galería subterránea a raíz de unas obras en un instituto de Las Palmas de Gran Canaria. La participación de los lectores resultó muy enriquecedora en este caso. Antiguos alumnos del instituto Alonso Quesada -que era como se llamaba entonces el centro de marras, ahora «Pablo Montesinos»- , reconstruyeron la historia de la ya no tan misteriosa galería a base de recuerdos que, de otra forma, se habrían quedado circunscritos a su entorno personal.

Éste es sólo un pequeño ejemplo de lo bueno, a mi juicio, de este feedback. Sin embargo hay un aspecto que me crea muchas dudas desde hace tiempo y que la aparición de la tal «Puri» me sirve de excusa para plantear. Me refiero al anonimato al que tiene derecho una de las partes en esta nueva forma de comunicación.

 Salvo honrosas excepciones, la mayor parte de los comentarios se escudan en el anonimato, algo que el periodismo clásico trata con muchísima cautela.  Entre los comentaristas de esta nueva y revolucionaria forma de comunicación hay de todo; personas que quieren colaborar, expresarse y participar de buena fe y otros que sólo buscan hacer la puñeta a alguien o contribuir al ruido y a la confusión.

 Muchas de ellas no se expresarían en los mismo términos si tuvieran que firmar con su nombre y apellidos, con lo que o bien nos ahorraríamos comentarios hirientes o insultos que nada aportan a la comunicación, que es lo que importa; o nos perderíamos informaciones que de otra manera no hubiésemos conocido: ¿Se hubiera resuelto el escándalo Wategate sin la participación del famoso «Garganta Profunda»? Por lo que sé del tema, creo que no, o al menos no en el momento en que ocurrió y que tanto daño hizo a Nixon.

Quiero suponer que con el tiempo el fenómeno se irá asentando y llegará un momento en que no tengamos resquemor de firmar nuestras opiniones. Serán más valiosas.

 

 (foto: Xenia)

39 Comentarios

  1. Esther
    | Responder

    Uno de los grandes problemas de tener un blog (o una página que admita comentarios) es que tienes que tener las espaldas muy anchas. Los usuarios, amparados en el anonimato y en lo fácil que es pulsar el «enter», no piensan en las repercusiones que tienen sus comentarios. No suelen tener en cuenta que detrás hay personas y piensan que tienen todo el derecho del mundo a insultarte o a menospreciarte. Y si no le publicas el comentario, te llaman fascista o censora.
    Espero que todo esto sea cuestión de tiempo. La comunicación ha avanzado por unos derroteros que a mucha gente le cuesta trabajo digerir. Si ya hay personas que no pueden mantener una conversación en su vida cotidiana, imagínate si les das la oportunidad de esconderse bajo un seudónimo.
    En fin, Ángeles, ánimo, es cuestión de tiempo y de perseverar (espero).

  2. Jose Frechín
    | Responder

    Estoy realmente impresionado ¿tan pronto tienes un troll?. Yo llevo tiempo buscando un troll, pero no hay forma. A veces aparece alguno, pero en cuanto le replico desaparece. Tener un troll va bien para el corazón. Si me lo permites, aprovecho este comentario para hacer un trollamamiento.
    Estimada Troll, podrías pasarte por alguno de mis infames blogs, te aseguro que son realmente malos, esperando tu pronta visita te envío un cordial saludo.
    El tema de la identificación del comentador depende del número de comentarios, esta bloguera cubana tiene más de 1.000 comentarios en sus posts, lo que complica bastante el asunto. O los lees todo para ver si escriben algo inapropiado o obligas a identificarse limitando así tu responsabilidad.

  3. ¡Ah! ¿Pero no te habías dado cuenta de que era cada vez peor? Pensé que lo hacías con intención ;o)
    En fin… si lo tiene tan fácil como dejar de visitarlo… como diría mi abuelo, no malgastes millo con los cochinos. jjjaajaja

  4. maria rosa diaz-bertrana marrero
    | Responder

    Hola Angelita: yo creo q cuando nos dirijimos a alguien debemos identificarnos siempre,yo personalmente no contesto al móvil cuando me llaman de número oculto,entiendo que no tiene interés oir o escuchar a alguien que no quiere que sepas quien es.
    En tu caso, se sabe que eres una grandísima profesional,y a mi, como a muchos, si me gusta tu blog, y creo que todos los comentarios anónimos merecen la misma respuesta q una llamada a móvil desde número oculto,dejarlo que suene y no contestar.
    Besos , maria Rosa

  5. roger
    | Responder

    como te dije el otro dia, me gustó la foto y me gusta el blog ; )

  6. Cuinpar
    | Responder

    ¿Con Antonio se refiere a F. de la Gándara? Porque el blog es genial, pero a mí este virtualario me tiene loquita!
    Yo también quiero un troll en mi blog!! Puri, dime algo!

  7. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Queridos todos, no esperaba yo tantas muestras de adhesión. Me abruman y lo agradezco en el alma. Pero no era a lo de Puri a lo que yo quería ir, -mecachis, la he vuelto a nombrar. Más bien pretendía abrir un debate sobre la posibilidad de que poco a poco, a medida que le vayamos cogiendo el pulso a esto que llaman retroalimentación, la red dejara de ser una masa informe de mensajes anónimos.

  8. Desi
    | Responder

    Ánimo compi, que esto no ha hecho más que empezar. Yo recibí un comentario también metiéndose conmigo y con mi blog, lo publiqué y le contesté y me quedé tan ancha y tan a gustito. También es cierto que más tarde me pidió disculpas. Es lo que tiene la gente, que hablan por hablar y cuando les replicas y le das razones convincentes enseguida se echan atrás y reconocen que se han equivocado. Así que nada. A seguir pa’lante como los de Alicante, que esto va viento en popa.

  9. Txema
    | Responder

    Ángeles, tu blog es una delicia. Sigue animada porque somos muchos los que lo leemos ya cada día y además queremos seguir haciéndolo. La medida de que los lectores se identifiquen debe ser el futuro. Por justicia.

  10. antonieta patateta
    | Responder

    Quien se expone recibe síes y noes, quien no se expone e incluso se camufla no recibe nada de nada. En tu caso el porcentaje de síes avalado por cientos de artículos inolvidables y otros muchos por llegar, sirve para camuflar el no de la camuflada ¿cómo se llamaba?
    Te envío un adelanto del resto de tu carrera: sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí,sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí

  11. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Gracias querida colega, desde luego que esto no ha hecho más que empezar. Pero no iba yo a eso, Iba a lo del anónimooooooo

  12. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Por justicia Txema, ¿Y lo de los anónimoooooos?

  13. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Gustar o no gustar esa es la cuestión. Pero yo quería hablar de mensajes anónimos que dejan direcciones de correo falsas para no dejar rastro. …. preguntaba si eso era bueno, malo o regular…. snif

  14. Ángeles Arencibia
    | Responder

    María Rosa, ¿y si el comentario anónimo tiene valor en sí mismo? No porque te alabe o no, esa no es la cuestión que me preocupa (llevo muchos años en esto, en el papel, y sé de sobra que no es posible llegara a todo el mundo ni, por supuesto gustar a todo el mundo, faltaría más); la cuestión que quiero plantear es si llegará a ser lo normal identificarse, como ahora lo normal en internet es no identificarse. ¿Hay miedo al medio por el que circula el mensaje?

  15. maria rosa díaz-bertrana marrero
    | Responder

    Angeles:identificarse cuando te dirijes a otra persona es una cuestión básica, de educación, el no hacerlo da licencia para matar.uno debe saber quien le dispara y después se puede analizar el comentario que hace y que evidentemente puede no ser de nuestro agrado,lo cual no tiene importancia.besos, maria rosa

  16. Cuinpar
    | Responder

    Bueeeeeno, lo de los anónimos… Confieso que alguna vez he dejado algún comentario anónimo, aunque ahora que lo pienso, casi siempre han sido comentarios positivos.
    En este caso, supongo que lo fácil es ocultarse y no dar la cara, porque el insulto es gratuito y el anonimato le permite esquivar la discusión y argumentar su opinión llegado el caso.
    A lo que iba. Que lo del anonimato no tiene por qué ser siempre negativo, o un acto de cobardía, aunque en este caso lo sea. Como decía mi abuelo, que era un hombre muy sabio: «el niño que tira la piedra no es malo, malo es el que la tira y esconde la mano».
    Y vuelvo sobre lo mismo: quiero un troll!!! No es justo!! Mi blog lleva más tiempo que el suyo!!! 🙁
    Un saludo,
    Anónimo 😉

  17. VEGA
    | Responder

    Ángeles, opino que gracias al anonimato funciona el invento. Participo porque puedo exponer mi idea a la vista de todos sin exponer mi identidad, sin miedo a represalias, no vaya a ser que un simple e inocente comentario mío sobre Armas y Tarfaya o sobre la policía autonómica, o sobre las naranjas de Telde, tenga consecuencias en mi vida, así que en el momento en que me pidan mi número de dni, como hacen en teldeactualidad.com por ponerte un ejemplo, ya no participaré más. Soy adulta y responsable, mis comentarios serán adultos y responsables, no veo la necesidad de dar una información sobre mi vida privada como prenda para resultar creíble. ¿Que siempre habrá quién utilice los medios para sacar algún provecho o simplemente para divertirse molestando? Pues sí, seguramente, pero allá cada uno con lo suyo.

  18. Txema
    | Responder

    Eso, Ángeles, digo que por Justicia se deberían identificar los anónimos.

  19. Ángeles Arencibia
    | Responder

    ¿Dónde venden trolls? Dímleo que yo te regalo uno. Y estoy de acuerdo con tu abuelo, aunque todo tiene sus matices.

  20. Anónimo Rodríguez
    | Responder

    Yo creo que no es miedo al medio, sino precisamente miedo a lo que hay fuera del medio. Muchísimas personas ven en el relativo anonimato de Internet una vía para expresarse de una manera más libre, o al menos, distinta, de como lo harían en el Mundo Real (TM), y se crean sus alter egos vituales o escriben de manera anónima. Algunos lo hacen para poder hablar libremente de sus jefes o su empresa o su gobierno, otros para desahogar sus frustaciones insultando todo lo que no coincide con sus opiniones religiosas o políticas, otros porque no están contentos con sus vidas e intentan reflejar la personalidad de quien siempre quisieron ser, otros porque les apetece preservar su intimidad…. En mi opinión, irán desapareciendo los anónimos, ya que se les valora mucho menos (ya se hace de manera «física» en muchas webs, dando menos visibilidad a los comentaristas que no firman, o directamente, impidiéndoles opinar) e irán creciendo los comentaristas «autentificados», aunque sea con identidades «falsas». Y también irán creciendo, aunque en menor proporción, los que firman tranquilamente con su nombre real. Aunque en un entorno en el que no se está seguro de que nadie sea quien dice ser, y en que uno (o una) se define sólamente por lo que escribe, ¿importa eso realmente?
    (me vienen ahora a la memoria, así colateralmente, Locke y Demóstenes de El Juego de Ender, o el famoso chiste de Peter Steiner de «En Internet nadie sabe que eres un perro»)

  21. Domingo
    | Responder

    Buenos días, doña Ángeles. Yo no creo que el amparo en el anonimato sea un fenómeno nuevo. Desde que el mundo es mundo, la gente se escuda en él para decir las cosas que piensa pero que jamás se atrevería a reconocer cuando se saben observados. Una manifestación, o una huelga, o un partido de fútbol son ejemplos de como la opinión, con o sin fundamento, se expresa a sabiendas de que va a quedar diluida en la catarsis anónima.
    Desde luego que no apruebo el insulto ni la violencia verbal como modo de expresión, faltaría más. Sin embargo, una de las grandes ventajas que le veo yo a este invento del internet es que, por primera vez en la historia, las personas tienen un canal de participación directa en las cosas que le interesan, un canal que llega de tú a tú, sin intermediarios sindicales, periodísticos, políticos o de cualquier otra índole. Y creo que eso no sería posible sin el anonimato de por medio.
    Yo comparto con Usted la preocupación por la gente que entra en los foros a reventarlos, a tratar de imponer por la fuerza sus criterios a base de insultar y ridiculizar al ponente desde la ignorancia de su identidad, pero la solución no creo que venga por la vía de identificar a los participantes en público. Sin embargo, sí que coincido en que el ponente (Usted, por ejemplo) tiene derecho a saber, cuanto menos, la dirección auténtica de correo electrónico de su comentador por aquello del «quid pro cuo». Para ello ya existen métodos, como el de pedir una confirmación a través de la dirección especificada y si no es así, no se publica el comentario.
    En fin, doña Ángeles, todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Sin embargo, me alegro de que aporte su granito a este debate. Creo que dará para mucho porque en esta forma de comunicarnos estamos todavía en pañales.
    Por cierto, releí el encabezado de su artículo «Soy breve» del otro día. Vaya malentendido más tonto por mi parte, por Dios….
    Donde algunos dicen «malo, malo, malísimo» yo digo «bueno, bueno, buenísimo». Un saludo. Domingo

  22. Ángeles Arencibia
    | Responder

    A Vega: Bien, otro punto de vista. Y me parece perfecto. Yo no hablo de obligar o no a firmar; sino, si a la larga, perderemos el miedo a hacerlo. Esta mañana, mientars me duchaba en el vestuario del gimnasio, hablaba sobre este mismo tema con una amiga que estaba en la de al lado. Ella me decía que ni loca daba datos suyos en internet, que no le daba confianza. Pero también me reconocía que para sus hijos, era algo normal el relacionarse por este medio. Saludos

  23. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Hola Domingo, encantada de leerte de nuevo. En pañales, desde luego. Creo que como en todo es una cuestión de buena fe. De ser honesto, pongas o no tu firma.

  24. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Anónimo Rodríguez, desde mi punto de vista ha elevado usted el tono de este debate. Gracias.

  25. VEGA
    | Responder

    Añado que yo misma podría ser un buen ejemplo de que el miedo a ser reconocidos no pasa con los años, llevo muchos participando en foros diversos, dejando opiniones en artículos, blogs y demás, y reconozco que antes era bastante más descuidada, se me iba algún detalle de mi vida y no le daba mayor importancia, pero hace años también éramos muchos menos los que vagábamos por internet. Ahora soy mucho más cuidadosa: anónimamente opino lo que tengo que opinar sobre un tema, comento una noticia en el canarias 7 con lo que me parece, aporto en un foro de padres mis conocimientos sobre carritos de bebé (hice un máster al nacer mi hijo)e incluso tengo ciberamigas, pero trato de no dejar un rastro demasiado reconocible colgado por ahí para la eternidad… Y me parece una ventaja poder participar sin más. Por cierto, una vez un troll me dedicó unas «bonitas» palabras,sin venir a cuento, y te juro que me hirvió la sangre! Me gusta mucho tu blog, y el de tu marido también.;)

  26. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Muchas gracias Vega, se lo diré.

  27. rvr
    | Responder

    Por dar otra visión, mi participación en Internet nunca ha sido anónima. Hace más de una década que firmo con mi nick o con mi nombre (y es fácil relacionar uno con otro) y nunca he tenido problemas. Pero también es cierto que cuido mucho el tono de lo que digo en la Red y me guardo los prejuicios para casa, simplemento sigo la netiqueta. Creo que es una irresponsabilidad abusar del anonimato para decir lo que no dirías a alguien a la cara porque es abusar de un privilegio que solo debería ser usado cuando realmente hay riesgo. Hay países donde la gente realmente se la juega al utilizar la libertad de expresión y cuando se abusa del anonimato, degradamos su valor y por tanto la utilidad de la Red.
    La moderación de comentarios, o la obligación a introducir una identificación puede aliviar el problema, pero no lo resuelve por completo. No hay soluciones técnicas a problemas sociales. Cuanto antes te inocules contra estos comportamientos, antes podrás penasr en otros temas más interesantes. Al comienzo les darás mucha importancia, pero con el tiempo te acostumbrarás a su existencia, como parte del paisaje de Internet.
    Hace un tiempo comenté estas cuestiones en ¿Qué tipo de blogosfera queremos? y Anonimato e impunidad en la red (perdón, perdón, perdón por las autocitas).

  28. Angie
    | Responder

    Hola, Ángeles 🙂
    Reconozco que también he usado el anonimato para opinar sobre temas en los que no deseo aparecer implicada e identificable (pregúntese al Netito;), pero en el caso concreto de ‘Puri’ no lo veo como una cuestión política o de salvaguardia de la privacidad.
    Más bien, como la tontería de insultar a otro, de una forma bastante pueril. Su comentario ni siquiera es una crítica, es sólo ganas de jorobar.
    Y una vez expresada mi opinión, decirte que a mí me gustan los dos blogs. Gran acierto meterles de blogueros a Antonio y a ti y muy buena opción para cuando Netito se digne explicarme cómo funcionan los Netvibes.
    Besito.

  29. Arjan
    | Responder

    Hola Angeles,
    como dijo el escritor Norman Mailer
    El éxito es sólo la mitad de bonito cuando no hay nadie que nos envidie.

  30. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Hombre, Arjan, qué bueno tenerte por aquí.

  31. SanJacobo
    | Responder

    Pues lo peor es que el que crea el blog sea el troll, porque si no quiere que le crtiquen lo mejor que puede hacer es no abrir los comentarios.

  32. Pablo
    | Responder

    Vaya paradoja… has considerado mi postura sobre no admitir ciertos comentarios. Lo que no sospeché es que lo harías con el mio.
    Saludos.

  33. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Pablo: No entiendo lo que quieres decir. No sé si es que has enviado un comentario anterior y no lo has visto publicado. He buscado otros mensajes con la firma «Pablo» en el blog y no me sale ninguno. Desde anoche hemos tenido problemas con la página. Me han comentado los técnicos que entra dentro de lo posible el se haya perdido algún comentario. ¿Te referías a esto?

  34. Pablo
    | Responder

    Ángeles no hay problemas que no haya aparecido. Queda claro que hubo algún inconveniente con la página. Pero de no haber sido así tampoco hubiera estado necesariamente mal.
    He aquí el comentario en cuestión:

    Vaya dilema, puesto que uno podría optar por no publicar el comentario. Algunos apresurados sentenciarían que ese es el más puro ejercicio de la censura. No estoy convencido de ello; sospecho que en tal apreciación no se consideran cuestiones que tienen que ver con la esencia del “blog” como medio. El blog tiende a ser un espacio donde se asume y se evidencia el carácter subjetivo de los textos. No necesariamente están para informar y para exponer hechos desde una óptica imparcial. En consecuencia se trata de un espacio unipersonal que invita a la interacción; pero insisto, siempre hay un anfitrión. Y basándonos en tal concepto, el anfitrión no tiene la obligación de recibir a todos; mucho menos a quien le disgusta. Ninguna persona está obligada a someterse a una difamación por el mero ejercicio del resentimiento, envidia o quien sabe.
    La censura la percibo más allegada a aquellos que, en la pretensión de insultar se escudan, cobardemente en el anonimato. Paradójicamente, Este sí es un ejercicio de censura (de autocensura), puesto que la libertad no sólo consiste en poder exponer un pensamiento o una idea sino también poder “ser” aquel que tenga esa idea. Si insulta un anónimo, nadie ha insultado. El autor ha decidido marginarse.
    A pesar de este criterio, en lo que respecta a mi espacio, he admitido todos los comentarios siendo incluso que algunos padecen una magna precariedad intelectual y moral. La (los) invito, con plena y honesta modestia, a que vean como he resuelto los casos:
    http://pensandoporunsueno.wordpress.com/2008/05/02/en-el-tren-del-discurso/
    El comentario en cuestión es el número 8 y mi respuesta es la 11
    http://pensandoporunsueno.wordpress.com/petitorio-habacuc/
    En este caso estuve prácticamente una hora frente al monitor, navegando en la dicotomía. Lo publiqué, pero por estas fechas tal decisión esta teñida de un moderado arrepentimiento
    La opinión es la 4, mi respuesta la 5.
    Saludos cordiales.

  35. Ángeles Arencibia
    | Responder

    ¡Pablo! ¡Encontramos el primer comentario! Al parecer, según me explica Ernesto, el experto, lo que ocurrió fue que incluiste muchos enlaces, el sistema lo marcó como spam y lo eliminó. He publicado la copia del primer mensaje y también el siguiente, en el que te vuelves a preguntar qué había ocurrido (lo acabo de borrar porque he leído que era para borrar). ¡Qué lio nos hemos hecho!
    Me parece muy interesante tu reflexión: el anonimato como autocensura. Realmente, el que se escuda en el anonimato por mala fe, es un verdadero donadie, ¿no crees?

  36. Pablo
    | Responder

    Sin dudas estimada;
    Ser anónimo es subestimarse.
    Saludos cordiales.
    Es digno de destacar como te has (pre)ocupado por un modesto comentario de un desconocido.
    Abrazos, para aquellos que gusten recibirlos.

  37. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Pablo: Desconocido, pero no anónimo, ja, ja, ja.
    Saludos.

  38. Pablo
    | Responder

    Vaya movimiento sísmico en mi primer visita por aquí; intentaré no frecuentar seguido por la salud del espacio, je.
    Saludos.

  39. Ángeles Arencibia
    | Responder

    Pablo, no te preocupes; nos gusta el movimiento. Je, je.

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