Nosotros, la gente normal

Publicado en: actualidad 2

Este viernes me encontré con una antigua compañera del colegio, a la que siempre saludo con afecto, que me dijo que le gustaba este blog porque habla de «cosas normales».
A mí, esta impresión de mi amiga me ha dado que pensar. Y no porque no esté de acuerdo con ella, -que lo estoy y mucho: es evidente que hablo de asuntos muy normales-, sino porque no he podido resistirme a relacionarlo con el escándalo que tiene al país de cabeza.
No hablo con nadie que no me saque el tema. A poco que me descuide, ¡zas!, a traición, urdangariazo por aquí, urdangariazo por allá. Me llueven los iñakazos y algún que otro infantazo, que también los hay.
A muchos de los que me sacan este tema los noto dolidos, parece que se están preguntando: ¿cómo han podido tratarnos así? Aunque la mayoría lo que está es indignada. En plan troll, puse en Facebook un comentario de condolencia hacia el duque -«se están pasando con Iñaqui»- y me cayeron protestas a tutiplén.
Cuando intento apaciguar los ánimos y advierto de que le asiste la presunción de inocencia, me replican -con tanto impetú que alguna vez he temido llevarme un tortazo-, que hasta el Rey ha dado por buenas las sospechas al apartarlo de la familia -la familia, qué connotaciones-, y decir que su conducta no ha sido ejemplar, que es una forma muy fina de decirlo.
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Para más inri, hace un par del días la Casa del Rey confirmaba una información de El País , según la cual los negocios del duque eran conocidos al menos desde 2007.
¿Cómo preservar la presunción de inocencia si hasta el propio museo de cera lo ha vestido de plebeyo y lo ha puesto en un pasillo?
Estoy frivolizando con un asunto muy serio que, a mi modo de ver, afecta al propio armazón del Estado. ¿Cómo se libran ahora de la sospecha? ¿Seguirá doña Cristina en sus tareas humanitarias? Ni a Juan Guerra ni al Dioni tuvimos nunca que tratarlos de don en los periódicos.
Recurro a Google y me salen noticias como ésta: La Caixa destina 4 millones a la vacunación infantil en países en vías de desarrollo, y no puedo más que pensar en que alguien nos ha tomado el pelo.
Pero yo quería hablar de la gente normal, de los que somos felices con salud, un trabajo, la familia bien (gracias) y los amigos, a mano. De lo que la Constitución de EEUU describe con tanto acierto como: «Nosotros, el pueblo».
Uuuy, ¡qué republicanita estoy hoy!
(En la foto de la agencia Efe, la figura de cera del duque de Palma, ya sin chaqué, en la sala dedicada a los deportes)

2 Comentarios

  1. Cuinpar
    | Responder

    ¿Frivolizar? Puede ser. Pero es de las frivolidades de donde uno saca las mejores y más claras conclusiones. Y sin que se nos hinche tanto la vena de la frente.
    Gracias, Ángeles.

  2. Cuinpar, te gustará saber que el tuyo era el único comentario real en un largo listado de spam con links hacia todo tipo de paginas pornográficas, ofertas de anabolizantes, viagras baratas y otras lindezas. Gracias a ti.

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